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¿Quién se robó las estrellas?

29 Ago

La respuesta no es nada complicada, pero sí está llena de cómplices. El cielo nocturno siempre ha sido aparte de un espectáculo maravilloso (además de gratuito, como muchos de los servicios de la Naturaleza), punto focal de la curiosidad humana, base de conocimiento y del progreso de las civilizaciones; pero por estos días y por las grandes ciudades, es normal no ser capaz de ver el cielo, y aquellos que tratan de ver alguna estrella no son nada más que foráneos de visita por una gran urbe.

La contaminación lumínica es el fenómeno provocado por la emisión directa o indirecta hacia la atmósfera de luz procedente de fuentes artificiales, principalmente el alumbrado de exteriores, lo cual provoca la «pérdida de la noche».

La responsabilidad cae en los seres humanos, que «necesitamos» de ciertos servicios cada vez en mayor cantidad, servicios que son provistos de fuentes no renovables y muy contaminantes.

El uso excesivo e irresponsable de la energía eléctrica es un hecho común en todos los lugares, la ineficiencia de las lámparas y alumbrado público son una constante, también por supuesto, la publicidad pesa bastante si de uso irresponsable hablamos. La seguridad de las calles por las noches y atractivos turísticos que mejorarán la economía forman parte del dicurso político para explicar el porqué tanta luz.

La Organización Internacional del Cielo Oscuro -por sus siglas en inglés IDA- es una organización que tiene como bjetivo difundir información sobre este tipo de contaminación al que no se le presta tanta atención, o en ocasiones ni siquiera reconocido como contaminación.

Además de la divulgación, ha creado una lista de lugares óptimos para la visualización de un cielo limpio y estrellado. Entre estos lugares se encuentra la isla de Sark, primer lugar insular catalogado como óptimo para la observación de estrellas, se encuentra en el Canal de la Mancha, y sobre ella no existe alumbrado público, ni carreteras, ni automóviles. Tres características que la convierten en ideal para apreciar de mejor manera el cielo. Tambien los habitantes han tomado la iniciativa de reducir su consumo de electricidad y de eficientar el uso de la misma.

Aquí se encuentra la solución, disminuir las emisiones directas (lámparas públicas ineficientes), y limitar aquellas que son absolutamente necesarias. Por todos aquellos amantes de la noche, que mirar estrellas es más que sólo mirarlas..no es necesario irnos hasta la isla de Sark, es necesario entender que tenemos que cambiar nuestros hábitos.

Gabriela Arroyo Robles.

Estudiante de la Lic. en Ciencias Ambientales.

Páginas leídas y también recomendadas:

http://sepiensa.org.mx/contenidos/2006/oscuridad/oscuridadPatrimonio_1.htm

http://sepiensa.org.mx/contenidos/2006/oscuridad/oscuridadPatrimonio_2.htm

http://www.astrogea.org/celfosc/contaminacio_luminica.htm

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/isla/ver/cielo/elpepusoc/20110131elpepusoc_15/Tes

 
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Publicado por en 29 agosto, 2011 en Ambientologosfera, Energía

 

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