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El estado del ser un ciencioambientólogo desempleado

01 Oct

El ser un ciencioambientólogo desempleado es un estado intermitente, no se sabe cuánto tiempo durará o si llegó para quedarse. Es un estado de reposo del que se espera salir pronto o en algunos casos no salir nunca. Como se llegó a él se puede salir (tan rápido, tan lento). Es una dimensión discontinua y desconocida para algunos, y un viejo amigo que te extiende la mano para otros tantos.

El estado del ser un ciencioambientólogo desempleado es debido a condiciones específicas, circunstancias que te hicieron quedarte anclado en ese estado o tomando impulso, según se vea: falta de experiencia laboral, no tocar las suficientes puertas, poca perseverancia, carencia de “suerte”, el no seguir, resistir y nunca desistir, que la preparación y la oportunidad no se hayan conjuntado aún, aquello de no tener las relaciones e influencias suficientes, la urgencia por encontrar un trabajo y el sentirte útil sin importar que no sea precisamente de tu campo laboral, la necesidad (¡la mandita necesidad!), el autoengaño y un largo etcétera.

La frustración suele acompañar esta clase de procesos: el regreso a casa con tus padres, la falta de libertades que antes tenías, el darte cuenta que no estás precisamente llevando tu vida por el rumbo que tú quisieras, el sentirte uno más. La utopía del sueño americano adaptado a la vida está fallando y te preguntas ¿por qué?

El estado del ser un ciencioambientólogo desempleado viene en diferentes presentaciones. Puedes ser un ciencioambientólogo desempleado aunque tengas trabajo (sí, porque no estás ejerciendo), puedes creer que no eres es un ciencioambientólogo desempleado cuando en realidad lo eres, porque la verdad “no estás haciendo nada”, puedes creer que eres un ciencioambientólogo desempleado cuando en realidad no lo eres, porque “estás haciendo cosas”. El estado del ser un ciencioambientólogo desempleado también es relativo y depende del cristal con que se mire.

Pero ¡cuidado! porque el estado del ser un ciencioambientólogo desempleado también puede ser adictivo. El vivir bajo la ley del mínimo esfuerzo, el no salir de tu zona de confort, el ahogarte en la costumbre, el hacer nada o muy poco, el aparentemente tener todo a pedir de boca puede llegar a ser muy cómodo y, guste tanto, que te vayas quedando ahí sin darte cuenta, perdiéndote en el camino.

El estado del ser un ciencioambientólogo desempleado también es sorprendente ¡¿Cómo un ciencioambientólogo como yo va a estar desempleado?! ¡¿Cómo puede ser posible que no tenga trabajo?! ¡No puede ser que el mundo me esté desaprovechando! ¡¿Cómo es que todos hablan de ser verdes y sustentables y nadie necesite un ciencioambientólogo?! ¡Pero si un ciencioambientólogo puede caber en todos lados! y otras frases así seguro han salido de la boca de más de alguno.

La aceptación/entendimiento es parte del estado del ser un ciencioambientólogo desempleado. El aceptar tu condición (quieras o no), el entender que ese es el estado en que te encuentras, y con base en eso caer en cuenta muchas cosas sobre ti, de la vida misma y el repensarte, lo que quieres y a tu proyecto de vida.

Pero el estado del ser un ciencioambientólogo desempleado es sólo eso, un estado. Por el que seguramente nadie quiere pasar, pero por el que todos hemos de pasar. Algunos llegaron ahí para quedarse y otros trascenderán con rumbo a otros estados.

Depende de ti, todavía.

desempleo

Ricardo Vélez

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Publicado por en 1 octubre, 2015 en Cambio climático

 

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