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Archivo de la categoría: Cambio climático

Vuela

Las aves crían a sus polluelos durante un tiempo determinado, hasta que ya se encuentran lo suficientemente maduros para valerse por sí mismos, es decir, para enfrentar la vida por su cuenta. Lo mismo pasa con los seres humanos, tus padres, abuelos, tíos o quien(es) te hayan criado te cuidan por un tiempo, dándote las herramientas (en la medida de sus posibilidades) para que tú, llegado el momento, al igual que las aves, puedas dejar el nido y volar con tus propias alas, alimentarte por tus propios medios, para que te desarrolles como una persona completa, independiente.

Pero ¿qué tal si ya ha llegado el momento de que vueles con alas propias y no te has dado cuenta? O, si ya te diste cuenta que dejaste de ser un polluelo y estás lo bastante crecidito para enfrentarte a la realidad y no lo quieres aceptar, o peor aún, cuando las dos partes saben que ha llegado el momento de volar y no lo quieren ver, porque no hay mentiras más grandes que las que uno se dice a sí mismo. También en las aves, los padres le dan un “empujoncito” a sus polluelos cuando ya los ven listos para dejar el nido y surcar los cielos por su cuenta.

Porque muchas veces el nido familiar ya no calienta como antes, porque mientras más tiempo se pase con los padres más se corre el riesgo de parecerse a ellos (para bien o para mal), porque tu casa sigue siendo tu hogar, pero ya no el lugar donde perteneces. Porque es justo y necesario, porque tú lo sabes, porque ellos lo saben, porque es momento. Vuela.

Hazte un favor.

icaro

Ricardo Vélez.

 
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Publicado por en 21 marzo, 2016 en Cambio climático

 

¿Dónde estás Navidad?

Navidad ¿dónde estás? ¿Por qué no puedo encontrarte? Tal vez te perdiste (para mí) entre las clases sociales y sus contrastes.

¿Dónde está la magia que tú solías traerme? ¿En realidad era magia o sólo eran tus juguetes? Cuando era niño todo el año solía esperar estas fechas y ahora todo es tan raro, que hasta preferiría que a mi corazón lo atravesara una flecha.

Vestir elegante, estrenar ropa, comprar cohetes ¿Ya de eso se trata todo? ¿Es acaso esto más sofisticado que unos puercos revolcándose en el lodo?

La ilusión que en estas épocas me inundaba fue relevada por una fuerte desazón ¿será entonces que he empezado a pensar con la cabeza y a dejar de sentir con el corazón? Navidad es cierto, cada quién debe encontrarte el significado, pero ¿no crees que los valores que tú manejas para estos tiempos se han quedado un poco gastados?

Los sentimientos que tú representas se han ido reemplazando por objetos, y si esto es así, yo ya los encuentro obsoletos.

El mundo está cambiando, me estoy reinventando, entonces ¿eso hace que la Navidad cambie también?

 

Ricardo Vélez

 

 
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Publicado por en 24 diciembre, 2015 en Cambio climático

 

El estado del ser un ciencioambientólogo desempleado

El ser un ciencioambientólogo desempleado es un estado intermitente, no se sabe cuánto tiempo durará o si llegó para quedarse. Es un estado de reposo del que se espera salir pronto o en algunos casos no salir nunca. Como se llegó a él se puede salir (tan rápido, tan lento). Es una dimensión discontinua y desconocida para algunos, y un viejo amigo que te extiende la mano para otros tantos.

El estado del ser un ciencioambientólogo desempleado es debido a condiciones específicas, circunstancias que te hicieron quedarte anclado en ese estado o tomando impulso, según se vea: falta de experiencia laboral, no tocar las suficientes puertas, poca perseverancia, carencia de “suerte”, el no seguir, resistir y nunca desistir, que la preparación y la oportunidad no se hayan conjuntado aún, aquello de no tener las relaciones e influencias suficientes, la urgencia por encontrar un trabajo y el sentirte útil sin importar que no sea precisamente de tu campo laboral, la necesidad (¡la mandita necesidad!), el autoengaño y un largo etcétera.

La frustración suele acompañar esta clase de procesos: el regreso a casa con tus padres, la falta de libertades que antes tenías, el darte cuenta que no estás precisamente llevando tu vida por el rumbo que tú quisieras, el sentirte uno más. La utopía del sueño americano adaptado a la vida está fallando y te preguntas ¿por qué?

El estado del ser un ciencioambientólogo desempleado viene en diferentes presentaciones. Puedes ser un ciencioambientólogo desempleado aunque tengas trabajo (sí, porque no estás ejerciendo), puedes creer que no eres es un ciencioambientólogo desempleado cuando en realidad lo eres, porque la verdad “no estás haciendo nada”, puedes creer que eres un ciencioambientólogo desempleado cuando en realidad no lo eres, porque “estás haciendo cosas”. El estado del ser un ciencioambientólogo desempleado también es relativo y depende del cristal con que se mire.

Pero ¡cuidado! porque el estado del ser un ciencioambientólogo desempleado también puede ser adictivo. El vivir bajo la ley del mínimo esfuerzo, el no salir de tu zona de confort, el ahogarte en la costumbre, el hacer nada o muy poco, el aparentemente tener todo a pedir de boca puede llegar a ser muy cómodo y, guste tanto, que te vayas quedando ahí sin darte cuenta, perdiéndote en el camino.

El estado del ser un ciencioambientólogo desempleado también es sorprendente ¡¿Cómo un ciencioambientólogo como yo va a estar desempleado?! ¡¿Cómo puede ser posible que no tenga trabajo?! ¡No puede ser que el mundo me esté desaprovechando! ¡¿Cómo es que todos hablan de ser verdes y sustentables y nadie necesite un ciencioambientólogo?! ¡Pero si un ciencioambientólogo puede caber en todos lados! y otras frases así seguro han salido de la boca de más de alguno.

La aceptación/entendimiento es parte del estado del ser un ciencioambientólogo desempleado. El aceptar tu condición (quieras o no), el entender que ese es el estado en que te encuentras, y con base en eso caer en cuenta muchas cosas sobre ti, de la vida misma y el repensarte, lo que quieres y a tu proyecto de vida.

Pero el estado del ser un ciencioambientólogo desempleado es sólo eso, un estado. Por el que seguramente nadie quiere pasar, pero por el que todos hemos de pasar. Algunos llegaron ahí para quedarse y otros trascenderán con rumbo a otros estados.

Depende de ti, todavía.

desempleo

Ricardo Vélez

 
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Publicado por en 1 octubre, 2015 en Cambio climático

 

¿Y ahora qué?

Es increíble cómo funciona la vida, como funciona la mente de uno, concentrándose constante e inevitablemente en lo que viene, en lo que falta, sin importar lo que hayamos logrado anteriormente. ¿Terminaste tu carrera? Trabaja ¿Tienes tu trabajo soñado? Bueno, ve y cásate. ¿Te casaste ya? Ahora hay que comprar una casa, ¿y cómo mandarás a tus hijos a la universidad? (Martín Bater, 2014)

Terminé mi carrera ¿Y ahora qué? ¿A trabajar? ¿A hacer una maestría? A veces pareciera que tenemos opciones ilimitadas para decidir, a veces pareciera que no ¿Quieres trabajar? ¿Necesitas experiencia? Y si nadie les da la oportunidad a las personas recién egresadas ¿cómo podrás adquirir esa experiencia laboral que tanto piden en los empleos?  ¿Quieres hacer la maestría? ¿Hasta qué punto quieres estudiar la maestría para prepararte más y hasta qué punto es una forma de alargar la vida de estudiante? De no salir de tu zona de confort, de no enfrentarte a la realidad ¿Será acaso nuestro destino convertirnos en Godínez? ¿Será que conforme pasan los años te vas desinflando y el  cambiar el pedacito de mundo en el que te tocó vivir es reemplazado por el yo y el materialismo? ¿Lo importante ya habrá superado a lo interesante y lo urgente a todo lo demás?

¿Y ahora qué? ¿Qué hacer? El ímpetu sigue ahí, parece que las oportunidades también. Pero… ¿Y ahora qué? ¡Que alguien me diga! ¡Que alguien me explique! Porque creo que yo no sé.

¿Y los sueños?

punta de ovillo

Ricardo Vélez

 
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Publicado por en 23 septiembre, 2015 en Cambio climático

 

Vivir el mundo que quiero vivir ahora.

Un científico en el campo de las ciencias ambientales tiene que tener presente el enfoque de la integridad desde los lentes del pensamiento complejo. Es decir, su acción y pensar deben tener congruencia entre sí y con un enfoque que incluya las partes, que no muera en ideas y conocimiento que no pueda aplicarse, o en la aplicación que no de pauta a la retroalimentación, la divulgación, la reflexión y al fluir en el inspirar del pensar de nuevas acciones y valores. Además, el plantear de su reflexión y de su acción tiene que tener en cuenta que nada puede ser entendido por sí mismo, uno así, debe ser incluyente, y a su vez, realista y consciente del sentido de urgencia y de sensibilidad que requiere la labor. Pero más importante, el científico ambiental deberá entender que al igual que todos, está aquí para aprender a vivir de la mejor manera posible. Pero que no todos aprendemos igual.

Las Joyas Manantlán, Jalisco.

Las Joyas Manantlán, Jalisco.

 
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Publicado por en 15 septiembre, 2013 en Cambio climático

 

CONVOCATORIA: Festival Gastro-Cervecero Uruapan 2013 sección Sïkuapu

The Beer Box Morelia y The Brewhouse of the Rising Hop,

CONVOCA

A productores directos de sus artículos y/o servicios (puede ser a título personal o bajo cualquier tipo de agrupación), organizaciones de la sociedad civil, micro-empresas, universitarios y público en general a participar en el:

“Festival Gastro-Cervecero Uruapan 2013 en la sección Sïkuapu”

El Festival Gastro-Cervecero nace de la inquietud de querer desarrollar una cultura cervecera en el Estado de Michoacán, teniendo como sede la ciudad de Uruapan. Donde convive la gastronomía del estado y algunos comerciantes de comida local con la cerveza artesanal de Michoacán, nacional y algunos importadores de cerveza, también se combina con otras actividades como guardería, ONG´s, música, pared de escalada, catas, maridaje, talleres, etc. Haciendolo un Festival Integral y/o Familiar, en el cual en su 1ª edición entraron más de 8,820 persona sin contar niños ni mascotas; este año llegaron más de 13,000 personas. Para esta 1° edición en Uruapan se tiene la expectativa de que lleguen más de 3,500 visitantes durante el sábado 1 y domingo 2 de junio de 2013 de 10 a 18 hrs en la Presa de Caltzontzin.

La convocatoria está en los términos de las siguientes:

BASES PARA EL FESTIVAL-Sección SÏKUAPU:

PRIMERA.- Cada productor tendrá asignado un espacio de 1.20 m para exhibir sus productos; tendrán una mesa y una silla. Además, el espacio cuenta con un toldo.

SEGUNDA.- Restricciones: Podrán participar aquellas agrupaciones que sean productores directos de sus artículos y/o servicios, organizaciones de la sociedad civil, pequeñas o micro empresas que:

● Relacionados con temáticas ambientales y sociales
● Produzcan bienes y/o servicios de bajo impacto ambiental y/o con responsabilidad y justicia social, es decir que dignifiquen el trabajo humano sin el detrimento (daño moral o material) de su entorno.
● Residentes del estado de Michoacán de Ocampo.

TERCERA.- Registro: Los participantes que deseen participar deberán registrarse enviando los siguientes datos a: thebeerboxmorelia@hotmail.com entre el 13 de mayo y el 29 de mayo de 2013:

1) Nombre de la empresa, colectivo, cooperativa, asociación, organización etc.
2) Nombre del representante y/o director del grupo
3) Lugar de procedencia
3) Producto(s) y/o servicio(s) que ofrece
4) Nombre(s) de la(s) persona(s) asistentes al evento
5) Dirección, teléfono, celular y correo electrónico de contacto

6) En caso de contar con algún logo o distintivo, adjuntarlo en formato .jpg con buena resolución con el fin de usarlo en la publicidad del evento.

 

El día del evento:

  • Se solicita a los participantes llegar a las 09:00 hrs para asignarles su lugar
  • Habrá un micrófono abierto para que los productores se promocionen; se solicita que de querer hacer uso de él, se indique al momento de llegar al evento.
 
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Publicado por en 12 mayo, 2013 en Cambio climático

 

¿Y si..?

¿Y si acabamos con la pobreza? ¿Y si les garantizamos educación por más tiempo? ¿Y si aumentamos los subsidios a la luz y transporte público? ¿Y si tratamos con China? ¿Y si seguimos de lameculos con EUA? ¿Y si apoyamos a las mujeres? ¿Y si decimos que nos agradan los homosexuales? ¿Y si presumimos de nuestros logros? ¿Y si hago preguntas que nadie responderá? ¿Y sí hago como que tengo todo resuelto? ¿Y si aprendo bien mis líneas, sonrío y saludo? ¿Y si digo que puedo porque soy mujer? ¿Y si hacemos como que nos importa?

Ninguna de estas preguntas es relevante; ninguna respuesta es útil para el día a día. Más que políticos, son actores; no deberían aspirar a ser presidentes de un país, lo más que pueden lograr es ganar un premio de la Academia por mejor farsante del año. Tristemente, eso es lo que el pueblo pide: al más galán para protagonizar la novela de los próximos seis años. Y hay que tener cuidado con lo que deseamos, porque podríamos obtenerlo.

Pero, ¿y si dejáramos de creer que el gobierno resolverá todo? ¿Y si dejamos de esperar que la comida llegue en bandeja de plata? ¿Y si dejamos de conformarnos para empezar a ocuparnos? ¿Y si tratáramos de superarnos? ¿Y si defendiéramos nuestra Tierra y cuidáramos de nuestros vecinos? ¿Y si aprendiéramos un poco de historia? ¿Y si valoráramos el presente? ¿Y si pensáramos a futuro? ¿Y si cuestionáramos lo que la televisión nos vende? ¿Y si usáramos ese ingenio natural para algo más que insultos bien elaborados? ¿Y si empezáramos a crear en lugar de copiar? ¿Y si imagináramos más?  ¿Y si, como dijo Eduardo Galeano,  empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar? ¿Y si a nosotros, prole, de verdad nos importara?

Otra cosa sería. Porque si los de abajo se mueven, los de arriba se caen.

Imagen

Danielle Barriga

Licenciatura en Ciencias Ambientales

 
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Publicado por en 3 julio, 2012 en Cambio climático

 

El gran hermano llega hasta el cerro

Una entrada de nuestro hermano Alberto Rodriguez, desde España.
Aire puro… eso se respira en Sanabria,  tierra de lobos. Esta comarca que está situada al noroeste, empieza a mostrar los bonitos tonos verdosos del norte ibérico.
  Llegue a aquellas tierras en la fecha del miércoles y debido al mal tiempo, (malo o bueno según por donde se mire, ya que al ponerse uno a platicar con las gentes, le cuentan que no ha llovido apenas en todo el invierno); no se pudo laborar mucho en el campo.  Esto claro está, es un desastre para las gentes de allí, ya que muchos de ellos se están planteando si sembrar o bien dejarlo por este año. Esto puede que sea la punta del iceberg de la futura escasez del agua.


  Para los curiosos, descubro el pueblo: se llama Santa Cruz de Abrahanes y está ubicado en Sanabria (Zamora), es una bella aldea en la cual aún sobreviven retazos de la agricultura tradicional popular, así como elconcejo abierto (que no es funcional al 100%, ya que el Estado agrupo a esta y otras aldeas, bajo el Ayuntamiento liberal de Pedralba).
  Me sorprendió en estos días encontrarme con que se iba a realizar un acto protesta contra la imposición de una red de cámaras de vigilancia. Si …. habéis leído bien INSTALACIÓN DE CAMARAS DE VIGILANCIA EN EL MONTE, esto es el colmo del legicentrismo estatolátrico que está acabando con nuestros bosques.
Algunas de las razones para calificar esto de agresión son:


  • El coste del proyecto es millón y medio de euros, aunque lo económico es lo menos importante en este caso,  ahí se ve a donde van destinados los fondos, productos del robo sistemático a los ciudadanos a través del sistema fiscal.
  • Por otra parte este proyecto es un insulto a la inteligencia humana, en tanto que nos dicen que es un proyecto que busca frenar los incendios forestales, cuando claramente se trata de una intromisión en la intimidad de nuestras vidas y un aumento del control policial estatal a los ciudadanos. Es el campo hasta ahora, un sitio mucho más humanizado donde las gentes no se han degradado al homo economicus, me refiero claro está a cierto tipo de aldeas en los que la urbe no ha avanzado arrasando con los valores humanos. Ello se debe a la mayor cercanía de las gentes entre si y a una mayor escasez de los «servicios» públicos en la vida de las personas. Es esta escasez la que hace que las personas tengan una mayor conciencia antiestatal, aunque sea en a nivel inconsciente.
  El problema de los incendios es algo a investigar y no desde las oficinas a través de las tesis, sino a través del estudio con las gentes por metodologías de investigación participativa.  Este problema es complejo y cuando uno pregunta, descubre cosas como que antiguamente la gente tenía la responsabilidad moral del cuidado de los montes y esto en parte se hacía a través de quemas controladas.
El campesino marchaba con sus cerillas y realizaba quemas controladas. ¿Por qué?


  1. Para aumentar la productividad del monte (por tanto la comida para la fauna silvestre), al favorecer la aparición de brotes jóvenes, al eliminar los matorrales cerrados de brezo. De esta forma se evita también el ataque de los animales hacia las huertas.
  2. Para la protección del bosque de incendios futuros descontrolados y de paso la de las huertas y el propio pueblo.
Deducimos a partir de ello que es a través del legicentrismo estatolátrico, como se han robado derechos y deberes de los lugareños para con el monte.


Por otra parte la realización de estas labores por funcionarios públicos supone un perjuicio para los bosques, ya que no hacen quemas ni desbroces, y por otra parte una ruptura de los lazos de unión de la gente con el monte. La producción de incendios por parte de los campesinos para regenerar el monte o bien para criticar la persecución del Estado a sus personas, alimenta la polémica acerca del fortalecimiento de los sistemas de vigilancia forestal.
La incongruencia
  Es de destacar que aunque las gentes defendían la no instalación se  fundamentaban  en lo económico principalmente, argumentando que con esto se eliminan puestos de trabajo. Ello deja a la luz la gran incongruencia en la que están sumidos la mayoría de los movimientos de izquierda, ello es la lucha por la
existencia de un Estado fuerte en detrimento de la búsqueda de la autonomía.
   Es ahora el momento de pararse a pensar radicalmente cual es el objetivo último de nuestra lucha, de forma que hay que cuestionarse todas aquellas luchas por lo público o el endurecimiento de las leyes (como pueden ser las leyes contra el maltrato animal que conllevan paralelamente fortalecer el sistema penal).
   Hay que considerar no obstante la posible utilidad de ciertas luchas como herramientas intrasistemicas para el cambio, así como para el apoyo de las antisistemicas (como señala Wallerstein). No obstante así están las cosas ylo fundamental es replantearse y cuestionar la coherencia de nuestros medios para con nuestros fines.
El Rodri
Lic. Ciencias Ambientales
 

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Reflexión de una mente cualquiera

No hay luna esta noche, solo un gris y desangelado cielo que cubre la ciudad en un sábado cualquiera. Los coches pasan y pasan, como hormigas de luz en búsqueda de un lejano hormiguero. Cierro los ojos y escucho una guerra entre cláxones, motores, voces y música muy alta que lastima mis oídos. Estoy en la ciudad, una ciudad cualquiera, que como toda ciudad cualquiera no duerme, ni de noche ni de día, sólo muestra caras distintas según el astro bajo la que se mire y procura convertir a sus habitantes en seres cualesquiera, lo cual parece estar logrando eficientemente.

 

Mantengo los ojos cerrados y trato de imaginarme lejos, en un lugar calmado, donde las revoluciones sean distintas a las del apresurado ritmo citadino. Me imagino en un bosque, sentado en medio de un apretado follaje, sintiendo el paso del tiempo como los ancestros, bajo constelaciones de luz que invictas observan la Tierra desde lejos. Estoy en un mundo totalmente diferente, el viento acaricia mi piel con delicadeza, arrastrando un leve y dulce silbido consigo… Los grillos acompañan la sinfonía junto con otros insectos, es la noche del bosque, es el sonido de la Tierra. Es entonces cuando la duda me parte cual rayo al aire… ¿Exactamente en dónde estoy? ¿Qué le pasó a este bosque? Mi utópico paisaje se desploma y caigo de bruces sobre la rosa de cemento, la ciudad me envuelve de nuevo.

Camino sin rumbo con la mente perdida en un abstracto pasillo, el mundo de las ideas, que resquebraja mi conciencia. Me pregunto sobre nuestra ciudad, ¿Siempre fue así? No… Obviamente no era así antes, no pudo haber sido así siempre… Entonces, ¿Cómo era antes? ¿Qué había debajo de los ríos de asfalto que inundan cada rincón de la Tierra? ¿Por qué es así, quién decidió que así fuera, cómo lo permitimos?
No es difícil responder estas preguntas, lo difícil es aceptar las respuestas, y con ellas, la responsabilidad de nuestros actos, que llevaron a nuestro entorno a lucir el maquillado rostro que luce ahora… Antes de haber una ciudad, había naturaleza, sí, había distintos tipos de vegetación abarcando las ahora calles, había una diversidad de fauna jamás comparable con la que hay ahora en los espacios citadinos y por supuesto, había un sinnúmero de relaciones entre las, al parecer, desconectadas especies, que mantenían el lugar en un equilibrio. El hombre llegó y con el, las cosas cambiaron para siempre.
Me froto la frente, inmerso en mis pensamientos. Somos una especie diferente a todas las demás que habitan el planeta, eso es seguro, nuestras acciones han cambiado el operar del planeta de maneras nunca antes alcanzadas. Hemos hecho y deshecho, creado y destruido, dado vida y asesinado, todo a escala planetaria. ¿Cómo deja esto al planeta? Lo deja alterado, así es como lo deja, el planeta está rodeado por una atmósfera, la cual está contaminada por la actividad humana, por lo que, desde este punto, nada que respire está exento de nuestro modo de vida.
Sigo caminando, y pensando, respiro, comienza a llover… La lluvia siempre me ha parecido uno de los fenómenos naturales más maravillosos, a fin de cuentas, es el agua lo que da la vida y es la lluvia la portadora de este mensaje de esperanza. Dice mi abuelo que antes se podía bañar en los ríos de la cuidad, que el agua de la lluvia se podía beber, sonrío triste… Ahora no es así, gran parte de los cuerpos de agua del planeta están contaminados, afectando a un número de especies incalculable, incluso llevando a muchas al colapso y alterando el equilibrio de distintos ciclos. La lluvia se vuelve más intensa, como reclamando a la ciudad por el daño que le ha hecho a la Tierra. Levanto la cara para sentir la lluvia descender en mi rostro y corro a buscar un techo para cubrirme de la lluvia, que arrastra todo a su paso.
El cielo y la lluvia le confieren un aura triste a la noche, yo sigo pensando sobre nosotros, sobre cómo hemos cambiado todo. Sentado, bajo techo, veo pasar un camión de cereales que recita : “Las mejores mañanas de la Tierra sólo con Kellogg’s”. Me río amargamente… En la portada del cereal aparecen unas hojuelas de maíz. Inmediatamente salta a mi mente la clásica frase “Sin maíz no hay país”, y le pese a quien le pese, es cierto, pienso. El maíz es un clásico ejemplo de cómo podemos manejar a la naturaleza, no crearla, solo dirigirla en la dirección que más nos conviene y en el último siglo, parece que no sabemos lo que en verdad nos conviene.
La lluvia para y -con ella- me pongo de pie y camino otro rato más hasta que por fin llego a mi casa, arrastrando un río más frío y triste que la noche, aún pensado, pensando en la gente, en la naturaleza, en las luces de la ciudad, en sus ruidos, en los pasos que hemos dado y en cómo los nexos entre naturaleza y hombre se han ido quedando cada vez más lejos, olvidados en un mar de mentes como la mía, mentes que no terminan de comprender por qué tratamos así al único lugar que nos da alojo, que es nuestra casa, que nos brinda alimento, que nos permite ser como somos. Pienso que lejos de bajar las manos es tiempo que de una vez por todas, levantemos la cara, ampliemos nuestros horizontes, dejemos de ver solo nuestros zapatos y veamos el universo que nos rodea, tratemos de entenderlo y podamos entonces, actuar a la altura de este planeta, este gran pero pequeño planeta, que es tan único y hermoso. Caigo cansado en la cama, sonrío, me desvanezco…

Laín Coubert
Personaje Ficticio

Lic. en Ciencias Ambientales

 
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Publicado por en 15 febrero, 2012 en Cambio climático

 

Conversación con una golondrina en los albores del fin del mundo.

Yo lo se.. es terrible como llueve.. llueve todo el tiempo y lo peor es que nos llueve sobre mojado… -dije a una golondrina que buscaba refugio en un resquicio de mi balcón-

La palabra nunca muere.

– Ella volteo hacia mi, clavando sus ojos cansados en mi paragüas, y con aire de quien tiene experiencia volando bajo la lluvia, me dijo:                                Habrás escuchado en las noticias mediáticas que el fin del mundo se acerca. No pongas mucho atención en ello, pero recuerda que el fin del mundo, el que esta dentro de cada uno; es solo consecuencia de nuestros actos, de las palabras que decimos, de las verdades que ocultamos, de los cantos que entonamos, de las melodías que callamos y de los sueños que se esconden bajo la almohada por que se saben perdidos en un mundo de frías y tautologicas verdades.

¿Haz visto alguna vez, la sutil forma de las palabras? tienen mas pinta de golondrinas que yo, son fugitivas de la indiferencia y el silencio voraz, tejen su nido sobre arboles de esperanza, cobijan sueños por si llegan tiempos fríos, abrigan verdades sencillas bajo sus alas y emprenden el vuelo con su mirada clavada en el futuro.

Aunque es cierto que como cada año, algunas pierden el brío, se resquebrajan bajo la carga y la tensión del aquí y el ahora, de las totémicas realidades; se desdibujan sus sueños, se apaga su canto. Pero a sabiendas de que el invierno no durara siempre, resguardan sus fuerzas y un resquicio de esperanza, porque en medio de una ciudad rota, las palabras nunca pueden morir, como no muere mi canto, aun en los días de lluvias aciagos.

Habrá entonces que hacer acrobacias con ellas este año, alimentarlas con poemas trenzados por puños alzados, con besos hermanos; que no caigan, ni sucumban para que las voces cobren vida, se alcen fuertes, y sobre las calles grises emprendan su vuelo, remuevan lo incuestionable, canten odas al juego, dibujen futuros posibles y basen su vuelo en la esperanza que no llama a la espera.

Yo lo se,  es terrible como llueve, llueve todo el tiempo, pero de nada sirve un paragüas para detener la lluvia. Lo peor es que de cuando en siempre, en estas tierras, nos llueve sobre mojado; pero aun en las tormentas -me dijo- es posible bailar bajo la lluvia.

Leezhaj Areliuga.

Licenciatura en Ciencias Ambientales.