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Archivo de la categoría: Ecología

Y como no enamorarme de ti

Venga, haber si topan de quien hablo jejejee.

Como no hacerlo si me despiertas con una sonrisa. Tanto color que irradias, tanta energía ahí pa recibir. Si solo basta con abrir bien los ojos.

Como no enamorarme de ti si lo primero que toca mis ojos son los tuyos con fuego incandescente. Con tantas ganas de vivir, con tanta fuerza que solo de tu seno podría surgir tanta vida. Sin importar las tormentas, sin importar los humores, sin importar que los perros ladren en las políticas internacionales. Tú continúas siendo dador de vida.

Como no enamorarme de ti si siempre regresas. Me has dejado sólo, o viéndote a medias, pero siempre vuelves a visitar mis pasos. Como no, si también agitas mi sangre y la pones a bailar al vaivén de la marea. Que sin importar mi alergia siempre querré intentar acariciar tu pelaje.  Tanta luz en tan pequeño animal-astro. Tanta fuerza en un ser tan lejano.

Como no enamorarme de tu bestialidad y fuerza. Si me sorprenden tus berretas y también tus llantos tenues. Si me encanta ver como reverdeces, como fluyes, como masticas la tierra y llenas los cantaros. Que si tocas mi piel: ese frío cala hondo para convertirse en fuego. Como no enamorarme de ti si te amo tanto como te temo.

Como no enamorarme de tus ojos verdes que cada vez se hacen más grandes. Que no entienden de fronteras, barreras o ideologías y sólo crecen. Con tanta vitalidad ahí contenida, tanta sabiduría que ha pasado por tu estirpe, tanta vida que contienes en tu piel. Como no enamorarme de ti si en ti viven tantos como viven en mí. Si somos hermanos de historias y vidas.

Como no enamorarme de tus múltiples personalidades. Si cada día es una nueva aventura, si cada instante revelas una sorpresa. Sonrisas, caricias, platicas, gritos, sangre, odio, coraje,… nos ha pasado por encima, lo hemos hecho personal y hemos (a veces) intentado rectificar el camino. Nos hemos lastimado tantas veces, nos hemos ofendido otras tantas y a pesar de eso aquí seguimos. Caminando con rabia y dignidad condensada.

Masasiui Tenorio

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Manifiesto Ecosocialista por Joel Kovel y Michael Löwy

Introducción. La idea de este manifiesto ecosocialista fue lanzada en conjunto

por Joel Kovel y Michael Löwy en un taller sobre ecología y socialismo celebrado
en Vincennes, cerca de París, en septiembre de 2001.

Todos sufrimos de un caso
crónico de la paradoja de Gramsci, al vivir en un tiempo cuyo viejo orden está
muriendo (arrastrando a la civilización consigo) mientras el orden nuevo no parece
capaz de nacer. Pero al menos puede anunciarse. La sombra más profunda que
se cierne sobre nosotros no es el terror, el colapso ambiental, ni la recesión o
depresión global. Es el fatalismo internalizado que afirma que no existe alternativa
posible al orden mundial capitalista. Por eso quisimos poner un ejemplo de un tipo
de discurso que niega deliberadamente el ánimo actual de transigencia angustiada
y aceptación pasiva.

El ecosocialismo no es aún un fantasma, ni está plasmado en ningún partido o
movimiento concreto. Sólo es una línea de razonamiento, basada en una lectura
de la crisis actual y las condiciones necesarias para superarla. No pretendemos
ser omniscientes. Lejos de ello, nuestro objetivo es invitar al diálogo, al debate,
a la enmienda, sobre todo, en el sentido de cómo esta noción puede realizarse.
Innumerables focos de resistencia surgen espontáneamente a través de la
caótica ecumene del capital global. Muchas son inmanentemente ecosocialistas
en contenido. ¿ Cómo pueden reunirse ? ¿ Podemos imaginar una “internacional
ecosocialista” ? ¿ Puede el fantasma llegar a existir ? Con ese fin, convocamos al
debate.

Manifiesto ecosocialista. El siglo XXI se inicia de manera catastrófica, con
un grado sin precedentes de deterioro ecológico y un orden mundial caótico,
amenazado por el terror y por conglomerados de guerra desintegradora, de baja
intensidad, que se extienden como gangrena a través de amplios segmentos
del planeta -África Central, Medio Oriente, Asia Central y del Sur y noroeste de
Sudamérica- y reverberan a través de las naciones.

En nuestra visión, la crisis ecológica y la crisis de deterioro social están
profundamente interrelacionadas y deben ser vistas como distintas manifestaciones
de las mismas fuerzas estructurales. La primera se origina ampliamente en la
industrialización rampante que desborda la capacidad de la Tierra para amortiguar
y contener la desestabilización ecológica. La segunda se deriva de la forma
de imperialismo conocida como globalización, con efectos desintegradores en
las sociedades que encuentra a su paso. Más aun, estas fuerzas subyacentes
son esencialmente aspectos diferentes de una misma corriente, que debe ser
identificada como la dinámica central que mueve a la totalidad: la expansión del
sistema capitalista mundial.

Rechazamos todos los eufemismos o la suavización propagandística de la brutalidad
de este régimen: todo intento de lavado verde de sus costos ecológicos, toda
mistificación de sus costos humanos en nombre de la democracia y los derechos
humanos. Insistimos, por el contrario, en mirar al capital desde la perspectiva de lo
que realmente ha hecho.

Actuando sobre la naturaleza y su equilibrio ecológico, el régimen, con su
imperativo de expansión constante de la rentabilidad, expone los ecosistemas
a contaminantes desestabilizadores; fragmenta hábitats que han evolucionado
durante eones para permitir el florecimiento de los organismos, despilfarra los
recursos y reduce la sensual vitalidad de la naturaleza al frío intercambio requerido
por la acumulación de capital.

En lo concerniente a la humanidad y sus demandas de autodeterminación,
comunidad y una existencia plena de sentido, el capital reduce a la mayoría de
la población mundial a mero reservorio de fuerza de trabajo, mientras descarta a
muchos de los restantes como lastre inútil. Ha invadido y erosionado la integridad
de las comunidades a través de su cultura global de masas de consumismo y
despolitización. Ha incrementado las desigualdades en riqueza y poder hasta
niveles sin precedentes en la historia humana. Ha trabajado en estrecha alianza
con una red de estados clientes serviles y corruptos, cuyas élites locales ejecutan
la tarea de represión ahorrándole al centro el oprobio de la misma. Y ha puesto en
marcha una red de organizaciones supraestatales bajo la supervisión general de
los poderes occidentales y del superpoder Estados Unidos, para minar la autonomía
de la periferia y atarla al endeudamiento, mientras mantiene un enorme aparato
militar para asegurar la obediencia al centro capitalista.

Creemos que el actual sistema capitalista no puede regular, y mucho menos
superar, las crisis que ha desatado. No puede resolver la crisis ecológica, porque
hacerlo requiere poner límites a la acumulación -una opción inaceptable para un
sistema cuya prédica se apoya en la divisa: ¡ crecer o morir ! Y no puede resolver
la crisis planteada por el terror y otras formas de rebelión violenta porque hacerlo
significaría abandonar la lógica imperial, lo que impondría límites inaceptables
al crecimiento y a todo el “modo de vida” sostenido por el ejercicio del poder
imperial. Su única opción restante es recurrir a la fuerza bruta, incrementando así
la alienación y sembrando las semillas del terrorismo… y del antiterrorismo que lo
sigue, evolucionando hacia una variante nueva y maligna de fascismo.

En suma, el sistema capitalista mundial está en una bancarrota histórica. Se ha
convertido en un imperio incapaz de adaptarse, cuyo propio gigantismo deja al
descubierto su debilidad subyacente. Es, en términos ecológicos, profundamente
insustentable y debe ser cambiado de manera fundamental, y mejor aun,
reemplazado, si ha de existir un futuro digno de vivirse.

De este modo, regresa la categórica disyuntiva planteada una vez por Rosa
Luxemburgo: ¡socialismo o barbarie!, en momentos en que el rostro de esta
última refleja ahora el sello del siglo que empieza y asume el semblante de la
ecocatástrofe, el terror-contraterror, y su degeneración fascista.

Pero, ¿por qué socialismo, por qué revivir esta palabra en apariencia destinada al
basurero de la historia por los fracasos de sus interpretaciones del siglo XX?. Por
esta única razón: por muy golpeada e irrealizada que esté, la noción de socialismo
aún sigue en pié para la superación del capital. Si el capital ha de ser vencido,
tarea que ahora tiene carácter urgente para la supervivencia de la civilización
misma, el resultado será por fuerza “socialista”, porque ése es el término que
significa el paso hacia una sociedad poscapitalista. Si decimos que el capital es
radicalmente insustentable y se fragmenta en la barbarie esbozada arriba, estamos
diciendo también que necesitamos construir un “socialismo” capaz de superar
las crisis que el capital ha venido desatando. Y si los “socialismos” del pasado
fracasaron en hacerlo, entonces es nuestra obligación, al elegir no someternos a
un destino bárbaro, luchar por uno que triunfe. Y tal como la barbarie ha cambiado
de un modo que refleja el siglo transcurrido desde que Luxemburgo expresara
su alternativa fatídica, así también el nombre y la realidad de “socialismo” deben
hacerse adecuados para este tiempo.

Por estas razones escogimos llamar ecosocialismo a nuestra interpretación
del “socialismo”, y dedicarnos a su realización.

¿ Por qué el ecosocialismo ? Vemos al ecosocialismo no como la negación
sino como la realización de los socialismos “de primera época” del siglo XX, en
el contexto de la crisis ecológica. Como aquéllos, éste se construye entendiendo
el capital como trabajo objetivado, y se funda en el libre desarrollo de todos los
productores o, en otras palabras, en el desmantelamiento de la separación de

los productores respecto de los medios de producción. Entendemos que este
objetivo no pudo ser realizado por los socialismos de primera época, por razones
demasiado complejas de abordar aquí, excepto resumirlas en los diversos efectos
del subdesarrollo en un contexto dominado por la hostilidad de los poderes
capitalistas existentes. Esta coyuntura tuvo numerosos efectos nocivos en los
socialismos existentes, principalmente la negación de la democracia interna junto
a la emulación del productivismo capitalista, lo que terminó por conducir al colapso
de esas sociedades y a la ruina de sus ambientes naturales.

El ecosocialismo mantiene los objetivos emancipatorios del socialismo de primera
época y rechaza tanto las metas reformistas, atenuadas, de la socialdemocracia,
como las estructuras productivistas de las variantes burocráticas de socialismo. En
cambio, insiste en redefinir tanto la vía como el objetivo de la producción socialista
en un marco ecológico. Lo hace específicamente con respecto a los “límites del
crecimiento” esenciales para la sustentabilidad de la sociedad. Estos se adoptan, sin
embargo, no en el sentido de imponer escasez, privación y represión. El objetivo,
por el contrario, consiste en una transformación de las necesidades y un cambio
profundo hacia la dimensión cualitativa, alejándose de la cuantitativa. Desde el
punto de vista de la producción de mercancías, esto se traduce en una valorización
de los valores de uso por sobre los valores de cambio -un proyecto de vasto
significado, que se funda en la actividad económica directa.

La generalización de la producción ecológica bajo condiciones socialistas puede
proporcionar la base para superar las crisis actuales. Una sociedad de productores
libremente asociados no se detiene en su propia democratización. Debe, por el
contrario, insistir en la liberación de todos los seres como fundamento y propósito.
Supera así el impulso imperialista, subjetiva y objetivamente. Al realizar tal
objetivo, lucha por superar todas las formas de dominación, incluyendo en especial
las de género y raza. Y supera las condiciones que dan origen a las distorsiones
fundamentalistas y sus manifestaciones terroristas. En suma, supone una sociedad
mundial en un grado de harmonía ecológica con la naturaleza impensable en
las condiciones actuales. Una consecuencia práctica de estas tendencias se
expresaría, por ejemplo, en la extinción de la dependencia en los combustibles
fósiles consustancial al capitalismo industrial. Y esto a su vez puede proporcionar
la base material para la liberación de los países oprimidos por el imperialismo del
petróleo, mientras que permite la contención del calentamiento global, junto a
otros problemas de la crisis ecológica.

Nadie puede leer estas propuestas sin pensar, primero, en cuántos problemas
prácticos y teóricos generan, y segundo y más abrumadoramente, en lo lejanas que
están con respecto a la configuración actual del mundo, en su anclaje institucional
y en la forma en que se imprime en la conciencia. No necesitamos desarrollar
estos puntos, que deberían ser instantáneamente reconocibles para todos. Pero
quisiéramos insistir en que sean tomadas desde una perspectiva apropiada.
Nuestro proyecto no consiste ni en delinear cada paso de esta vía ni en ceder
ante el adversario debido a la preponderancia del poder que ostenta. Se trata, en
cambio, de desarrollar la lógica de una transformación suficiente y necesaria del
orden actual, y en empezar a desarrollar las etapas intermedias en dirección a este
objetivo. Lo hacemos para pensar con mayor profundidad en estas posibilidades
y, al mismo tiempo, empezar el trabajo de diseñar junto a todos los que piensan
parecido. Si algún mérito hay en estos argumentos, entonces debe ocurrir que
pensamientos similares, y prácticas que realicen esos pensamientos, germinen
coordinadamente en innumerables puntos alrededor del mundo. El ecosocialismo
será internacional, y universal, o no será. Las crisis de nuestro tiempo pueden –y
deben- ser vistas como oportunidades revolucionarias, lo que es nuestra obligación
afirmar y dar nacimiento.

Publicado en Capitalism Nature Socialism vol. 13 (1) marzo 2002

 

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Para todos los que no nos conformamos con el ocaso de la humanidad.

Compartimos este carta de John Holloway dirigida a los participantes en el Blockupy Frankfurt, del 16 al 20 de mayo.

A los mal adaptados del mundo, a todas y todos los que no nos conformamos con el ocaso de la humanidad:

Ahora, más que nunca, el mundo mira en dos direcciones a la vez. Una cara mira hacia un mundo oscuro y deprimente. Un mundo de puertas que se cierran. Un cerrar de vidas, de posibilidades, de esperanzas. Estos son tiempos de austeridad. Tienes que aprender a vivir con la realidad. Tienes que obedecer si quieres sobrevivir, abandona tus sueños. No pienses que vas a poder vivir haciendo lo que te gusta. Vas a tener suerte si encuentras cualquier trabajo. Tal vez puedas estudiar, pero solamente si tus papás tienen dinero. Y, aun en ese caso, no creas que vas a poder estudiar con un enfoque crítico. La crítica ha huido de las universidades, y que mejor que sea así. ¿Qué sentido tiene criticar cuando todos sabemos que el mundo está fijo en su trayectoria? No existe ninguna alternativa, sólo la realidad del dominio del dinero, así que mejor olvida tus sueños. Obedece, trabaja duro en cualquier chambita que tengas la suerte de encontrar, o si no, te espera una vida buscando en los botes de basura, porque no habrá ningún Estado de bienestar para protegerte. Mira, mira lo que está pasando en Grecia y aprende. Este es el empobrecimiento que te espera, esto es lo que te pasará si no te subordinas, este es el castigo que se imparte en esta escuela de la vida a los niños que no se portan bien, que tienen expectativas altas, que quieren demasiado.

La lección de la desesperanza la aprendió muy bien, demasiado bien, Dimitris Christoulas, quien se disparó en la Plaza Sintagma en el centro de Atenas hace unas semanas. El farmacista jubilado de 77 años que había visto su pensión aniquilada por las medidas de austeridad impuestas por los gobiernos de Europa dijo: No puedo encontrar otra solución más que terminar mi vida antes de empezar a buscar en los botes de basura para mi comida.

Este es el significado de la austeridad. Esto es lo que los gobiernos de Europa y del mundo están tratando de imponer a la gente –todos los gobiernos, todos sirvientes del dinero, ya sea que hablan desde posiciones de poder, como el gobierno alemán, ya sea que son simplemente los funcionarios del sistema bancario internacional, como Papademos o Monti. Las medidas de austeridad no imponen solamente la pobreza, cortan las alas a la esperanza.

Esta es la dirección en la cual el mundo está caminando, ¿pero no hay algo más? ¿No hay manera de cambiar el rumbo del mundo? ¿No tiene otra cara este mundo, una que mira en otro sentido?

La muerte de Dimitris Christoulas mira en dos direcciones: es una desesperanza y al mismo tiempo el rehusarse a aceptar la desesperanza. En su nota de suicidio escribe: Creo que los jóvenes sin futuro tomarán las armas un día y colgarán a los traidores de este país cabeza abajo, como los italianos colgaron a Mussolini en 1945. La esperanza brilla en la desesperanza profunda.

La base de esta esperanza es un sencillo no. No, no aceptaremos. No, no aceptaremos lo que ustedes nos están tratando de imponer. No, no aceptaremos su austeridad. No, no aceptaremos la disciplina del dinero, no aceptaremos el asesinato de la esperanza. No, no aceptaremos las desigualdades obscenas del mundo en el cual vivimos, no aceptaremos una sociedad que nos está arrojando hacia nuestra propia destrucción. Y no, no propondremos políticas alternativas. No queremos resolver sus problemas porque la única solución a los problemas del capital es nuestra derrota, el futuro del capitalismo es la muerte de la humanidad. Aun si el capital resuelve esta crisis, la próxima no va a estar muy lejos, y todavía más destructiva. No los vamos a obedecer, políticos-banqueros, porque ustedes son el pasado muerto, nosotros somos el futuro posible. El único futuro posible.

Esta es nuestra esperanza: nosotros somos el único futuro posible. Pero nuestro futuro posible es nada más una posibilidad. Su realización depende de nuestra capacidad de voltear al mundo.

¿Cómo cambiar el rumbo del mundo? Christoulas habla de los jóvenes que van a tomar las armas y colgar a los políticos de las lámparas. Esta idea se vuelve cada día más atractiva, y los políticos del mundo saben que no es simplemente una fantasía: por eso los políticos en Grecia tienen miedo de salir a la calle, por eso están dando más y más armas y poderes a la policía en todo el mundo. Sin embargo, por atractiva que sea la idea, no es a través de las armas que podamos darle vuelta al mundo y crear algo nuevo. Nuestra rabia es de otro tipo.

Rabia y amor. Rehusar y crear. Esta es la única forma de darle vuelta al mundo. El amor va de la mano con la rabia, la creación brota de la negación. Nosotros somos la furia de un mundo nuevo que está empujando hacia adelante y rompiendo con la obscenidad apestosa del viejo. Nuestra furia no es la furia de las armas –la violencia es el arma de ellos, no la nuestra. Nuestra furia es la furia de la negación, de la creación frustrada, de la indignación. ¿Quiénes son esta gente, los políticos y los banqueros, que piensan que nos pueden tratar como objetos, que piensan que pueden destruir el planeta, y sonreír mientras lo hacen? Son nada más que los sirvientes del dinero, los defensores viles y asesinos de un sistema agonizante. ¿Cómo se atreven a tratar de quitarnos la vida, cómo se atreven a tratarnos así? Nosotros rehusamos, nos negamos.

Gritamos un no masivo que resuena en todos los rincones del mundo, pero nuestra negación significa poco si no está apoyado por una creación alternativa. Nuestro no al mundo viejo no se puede mantener si no creamos un mundo nuevo aquí y ahora. La rabia de nuestra negación se desborda en una creación nueva. La democracia representativa ha fracasado y construimos una democracia real en nuestras plazas, nuestras asambleas, nuestras protestas. El capital es incapaz de proveer las necesidades básicas de la vida y entonces formamos redes de apoyo mutuo. El dinero destruye, y entonces decimos no, vamos a crear otra lógica, otra forma de juntarnos, y así proclamamos ninguna casa sin luz y organizamos la reconexión de la luz cada vez que se corte. Los recaudadores de deudas vienen a quitarnos nuestras casas y organizamos protestas masivas para pararlos. La gente tiene hambre y creamos jardines comunales. La búsqueda de la ganancia masacra a los humanos y los no humanos y entonces creamos nuevas relaciones, nuevas formas de hacer las cosas. El capital nos expulsa de las calles y de las plazas y nosotras y nosotros ocupamos.

Todo esto no es suficiente, todo es experimental, pero estos son los caminos a seguir, esta es la otra cara del mundo actual, este es el mundo nuevo de reconocimiento mutuo que lucha por nacer. Tal vez no podemos cambiar el mundo entero para que sea como lo queremos, pero sí podemos crear este mundo nuevo y lo estamos creando aquí y aquí y aquí y ahora, estamos creando grietas en el sistema, y estas grietas van a crecer y extenderse y multiplicarse y juntarse.

No vamos a aceptar el ocaso de la humanidad. Lo podemos parar, lo vamos a parar, vamos a cambiar el rumbo del mundo.

 

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El gran hermano llega hasta el cerro

Una entrada de nuestro hermano Alberto Rodriguez, desde España.
Aire puro… eso se respira en Sanabria,  tierra de lobos. Esta comarca que está situada al noroeste, empieza a mostrar los bonitos tonos verdosos del norte ibérico.
  Llegue a aquellas tierras en la fecha del miércoles y debido al mal tiempo, (malo o bueno según por donde se mire, ya que al ponerse uno a platicar con las gentes, le cuentan que no ha llovido apenas en todo el invierno); no se pudo laborar mucho en el campo.  Esto claro está, es un desastre para las gentes de allí, ya que muchos de ellos se están planteando si sembrar o bien dejarlo por este año. Esto puede que sea la punta del iceberg de la futura escasez del agua.


  Para los curiosos, descubro el pueblo: se llama Santa Cruz de Abrahanes y está ubicado en Sanabria (Zamora), es una bella aldea en la cual aún sobreviven retazos de la agricultura tradicional popular, así como elconcejo abierto (que no es funcional al 100%, ya que el Estado agrupo a esta y otras aldeas, bajo el Ayuntamiento liberal de Pedralba).
  Me sorprendió en estos días encontrarme con que se iba a realizar un acto protesta contra la imposición de una red de cámaras de vigilancia. Si …. habéis leído bien INSTALACIÓN DE CAMARAS DE VIGILANCIA EN EL MONTE, esto es el colmo del legicentrismo estatolátrico que está acabando con nuestros bosques.
Algunas de las razones para calificar esto de agresión son:


  • El coste del proyecto es millón y medio de euros, aunque lo económico es lo menos importante en este caso,  ahí se ve a donde van destinados los fondos, productos del robo sistemático a los ciudadanos a través del sistema fiscal.
  • Por otra parte este proyecto es un insulto a la inteligencia humana, en tanto que nos dicen que es un proyecto que busca frenar los incendios forestales, cuando claramente se trata de una intromisión en la intimidad de nuestras vidas y un aumento del control policial estatal a los ciudadanos. Es el campo hasta ahora, un sitio mucho más humanizado donde las gentes no se han degradado al homo economicus, me refiero claro está a cierto tipo de aldeas en los que la urbe no ha avanzado arrasando con los valores humanos. Ello se debe a la mayor cercanía de las gentes entre si y a una mayor escasez de los “servicios” públicos en la vida de las personas. Es esta escasez la que hace que las personas tengan una mayor conciencia antiestatal, aunque sea en a nivel inconsciente.
  El problema de los incendios es algo a investigar y no desde las oficinas a través de las tesis, sino a través del estudio con las gentes por metodologías de investigación participativa.  Este problema es complejo y cuando uno pregunta, descubre cosas como que antiguamente la gente tenía la responsabilidad moral del cuidado de los montes y esto en parte se hacía a través de quemas controladas.
El campesino marchaba con sus cerillas y realizaba quemas controladas. ¿Por qué?


  1. Para aumentar la productividad del monte (por tanto la comida para la fauna silvestre), al favorecer la aparición de brotes jóvenes, al eliminar los matorrales cerrados de brezo. De esta forma se evita también el ataque de los animales hacia las huertas.
  2. Para la protección del bosque de incendios futuros descontrolados y de paso la de las huertas y el propio pueblo.
Deducimos a partir de ello que es a través del legicentrismo estatolátrico, como se han robado derechos y deberes de los lugareños para con el monte.


Por otra parte la realización de estas labores por funcionarios públicos supone un perjuicio para los bosques, ya que no hacen quemas ni desbroces, y por otra parte una ruptura de los lazos de unión de la gente con el monte. La producción de incendios por parte de los campesinos para regenerar el monte o bien para criticar la persecución del Estado a sus personas, alimenta la polémica acerca del fortalecimiento de los sistemas de vigilancia forestal.
La incongruencia
  Es de destacar que aunque las gentes defendían la no instalación se  fundamentaban  en lo económico principalmente, argumentando que con esto se eliminan puestos de trabajo. Ello deja a la luz la gran incongruencia en la que están sumidos la mayoría de los movimientos de izquierda, ello es la lucha por la
existencia de un Estado fuerte en detrimento de la búsqueda de la autonomía.
   Es ahora el momento de pararse a pensar radicalmente cual es el objetivo último de nuestra lucha, de forma que hay que cuestionarse todas aquellas luchas por lo público o el endurecimiento de las leyes (como pueden ser las leyes contra el maltrato animal que conllevan paralelamente fortalecer el sistema penal).
   Hay que considerar no obstante la posible utilidad de ciertas luchas como herramientas intrasistemicas para el cambio, así como para el apoyo de las antisistemicas (como señala Wallerstein). No obstante así están las cosas ylo fundamental es replantearse y cuestionar la coherencia de nuestros medios para con nuestros fines.
El Rodri
Lic. Ciencias Ambientales
 

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Entrevista a la Abuela Margarita

La Abuela Margarita es una mujer, un estuche de monerías: curandera, guardiana de una tradición milenaria. Ella respeta la naturaleza. Esta entrevista, rescatada de los rincones de internet, tiene tanta verdad, que vale la pena publicarla textual.

“Tengo 71 años. Nací en el campo, en el estado de Jalisco (México), y vivo en la montaña. Soy viuda, tengo dos hijas y dos nietos de mis hijas, pero tengo miles con los que he podido aprender el amor sin apego. Nuestro origen es la Madre Tierra y el Padre Sol. He venido a la Fira de la Terra para recordarles lo que hay dentro de cada uno.”

-¿Dónde vamos tras esta vida?
-¡Uy hija mía, al disfrute! La muerte no existe. Las muerte simplemente es dejar el cuerpo físico, si quieres.

-¿Cómo que si quieres…?
-Te lo puedes llevar. Mi bisabuela era chichimeca, me crié con ella hasta los 14 años, era una mujer prodigiosa, una curandera, mágica, milagrosa. Aprendí mucho de ella.

-Ya se la ve a usted sabia, abuela.
-El poder del cosmos, de la tierra y del gran espíritu está ahí para todos, basta tomarlo. Los curanderos valoramos y queremos mucho los cuatro elementos (fuego, agua, aire y tierra), los llamamos abuelos. La cuestión es que estaba una vez en España cuidando de un fuego, y nos pusimos a charlar.

-¿Con quién?
-Con el fuego. “Yo estoy en ti”, me dijo. “Ya lo sé”, respondí. “Cuando decidas morir retornarás al espíritu, ¿por qué no te llevas el cuerpo?”, dijo. “¿Cómo lo hago?”, pregunté.

-Interesante conversación.
-”Todo tu cuerpo está lleno de fuego y también de espíritu -me dijo-, ocupamos el cien por cien dentro de ti. El aire son tus maneras de pensar y ascienden si eres ligero. De agua tenemos más del 80%, que son los sentimientos y se evaporan. Y tierra somos menos del 20%, ¿qué te cuesta cargar con eso?”.

-¿Y para qué quieres el cuerpo?
-Pues para disfrutar, porque mantienes los cinco sentidos y ya no sufres apegos. Ahora mismo están aquí con nosotras los espíritus de mi marido y de mi hija.

-Hola.
-El muertito más reciente de mi familia es mi suegro, que se fue con más de 90 años. Tres meses antes de morir decidió el día. “Si se me olvida -nos dijo-, me lo recuerdan”. Llegó el día y se lo recordamos. Se bañó, se puso ropa nueva y nos dijo: “Ahora me voy a descansar”. Se tumbó en la cama y murió. Eso mismo le puedo contar de mi bisabuela, de mis padres, de mis tías…

-Y usted, abuela, ¿cómo quiere morir?
-Como mi maestro Martínez Paredes, un maya poderoso. Se fue a la montaña: “Al anochecer vengan a por mi cuerpo”. Se le oyó cantar todo el día y cuando fueron a buscarle, la tierra estaba llena de pisaditas. Así quiero yo morirme, danzando y cantando. ¿Sabe lo que hizo mi papá?

-¿Qué hizo?
-Una semana antes de morir se fue a recoger sus pasos. Recorrió los lugares que amaba y a la gente que amaba y se dio el lujo de despedirse. La muerte no es muerte, es el miedo que tenemos al cambio. Mi hija me está diciendo: “Habla de mí”, así que le voy a hablar de ella.

-Su hija, ¿también decidió morir?
-Sí. Hay mucha juventud que no puede realizarse, y nadie quiere vivir sin sentido.

-¿Qué merece la pena?
-Cuando miras a los ojos y dejas entrar al otro en ti y tú entras en el otro y te haces uno. Esa relación de amor es para siempre, ahí no hay hastío. Debemos entender que somos seres sagrados, que la Tierra es nuestra Madre y el Sol nuestro Padre. Hasta hace bien poquito los huicholes no aceptaban escrituras de propiedad de la tierra. “¿Cómo voy a ser propietario de la Madre Tierra?”, decían.
-Aquí la tierra se explota, no se venera.
-¡La felicidad es tan sencilla!, consiste en respetar lo que somos, y somos tierra, cosmos y gran espíritu. Y cuando hablamos de la madre tierra, también hablamos de la mujer que debe ocupar su lugar de educadora.

-¿Cuál es la misión de la mujer?
-Enseñar al hombre a amar. Cuando aprendan, tendrán otra manera de comportarse con la mujer y con la madre tierra. Debemos ver nuestro cuerpo como sagrado y saber que el sexo es un acto sagrado, esa es la manera de que sea dulce y nos llene de sentido. La vida llega a través de ese acto de amor. Si banalizas eso, ¿qué te queda? Devolverle el poder sagrado a la sexualidad cambia nuestra actitud ante la vida. Cuando la mente se une al corazón todo es posible. Yo quiero decirle algo a todo el mundo…

-¿…?
-Que pueden usar el poder del Gran Espíritu en el momento que quieran. Cuando entiendes quién eres, tus pensamientos se hacen realidad. Yo, cuando necesito algo, me lo pido a mí misma. Y funciona.

-Hay muchos creyentes que ruegan a Dios, y Dios no les concede.
-Porque una cosa es ser limosnero y otra, ordenarte a ti mismo, saber qué es lo que necesitas. Muchos creyentes se han vuelto dependientes, y el espíritu es totalmente libre; eso hay que asumirlo. Nos han enseñado a adorar imágenes en lugar de adorarnos a nosotros mismos y entre nosotros.

-Mientras no te empaches de ti mismo.
-Debemos sutilizar nuestra sombra, ser más ligeros, afinar las capacidades, entender. Entonces es fácil curar, tener telepatía y comunicarse con los otros, las plantas, los animales. Si decides vivir todas tus capacidades para hacer el bien, la vida es deleite.

-¿Desde cuándo lo sabe?
-Momentos antes de morir mi hija me dijo: “Mamá, carga tu sagrada pipa, tienes que compartir tu sabiduría y vas a viajar mucho. No temas, yo te acompañaré”. Yo vi con mucho asombro como ella se incorporaba al cosmos. Experimenté que la muerte no existe. El horizonte se amplió y las percepciones perdieron los límites, por eso ahora puedo verla y escucharla

-¿Lo cree posible?

-Sí.
-Mis antepasados nos dejaron a los abuelos la custodia del conocimiento: “Llegará el día en que se volverá a compartir en círculos abiertos”. Creo que ese tiempo ha llegado.

Aquí puede consultarse la entrevista

http://www.visionchamanica.com/Medicinas_alternativas/Entrevista-Abuela-Margarita.htm

Danielle Barriga

Lic. Ciencias Ambientales

 

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De realidades fragmentadas y mapas “inútiles”

Es increíble como ha influido la visión occidental hoy en día. Incluso en la cuestión geográfica
puede verse reflejado. Hasta hace un par de años, América del Norte y Europa dominaban en los
mapamundis, sin embargo, ahora podemos ver que quienes ocupan más espacio son América del
Sur y África.

Uno de los mapas que se supone mejor se asemeja a la realidad, es el Dymaxion. Este es una
proyección creada para representar al mundo entero y según su creador, Buckminster Fuller, tiene
la ventaja de no distorsionar el tamaño relativo de las regiones y de las formas. Además, no tiene
ni arriba, ni abajo. Sólo dentro y fuera del centro gravitacional del planeta. Tierra y Mar. Por lo
tanto, no hay una orientación correcta.

 

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Sin embargo, alguna vez un querido profesor, dijo que este mapa no servía para nada. Creo que
la razón por la que no le ve mucha utilidad es porque realmente no te ayuda a ubicarte o conocer
espacios pequeños, dado que la proyección está diseñada para contemplar la totalidad de la
Tierra. Así que en términos prácticos, para cualquiera que quiera estudiar una región geográfica
específica, en realidad no será de mucha ayuda, pues aspectos como las distancias se verán
bastante deformados.

Entonces, si el mapa Dymaxion, que es el que más se asemeja a como son en verdad las cosas,
no nos es útil en nuestra vida cotidiana, quizás el conocer la realidad tampoco sirva de mucho.
Históricamente, el conocer y explicar el mundo, sin ningún tipo de sesgo ha sido una gran
preocupación del ser humano. Es el porqué de las explicaciones extravagantes de los griegos
y la creación del método científico. Sin embargo, en pleno siglo XXI, sería bueno pensar si esta
preocupación es auténtica a nuestro tiempo y si nos será útil para enfrentar la crisis social y
ambiental a la que nos enfrentamos.

En realidad creo que sí sirve, si se hace bien, claro. En la búsqueda por este conocimiento real,
se han generado descubrimientos increíbles, pero por lo general suelen ser parciales; no se han
integrado todos los saberes y por lo tanto, no hemos podido entender la realidad y complejitud del mundo actual.

Quizás lo que ahora nos hace falta es construir un mapa Dymaxion, algo que nos brinde un panorama más amplio de lo que podrían parece eventos aislados, pero que están relacionados, sin ser unos más o menos importantes que otros. Es, entonces, momento de buscar comprender el todo más allá de las partes y dejar de moldear la realidad en beneficio propio, viéndola más bien como una situación común a los siete mil millones de terrestres, que compartimos un mismo hogar y nos necesitamos los unos a los otros.

Danielle Barriga

Lic. en Ciencias Ambientales

 

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… y ojala mueran muchas cosas más.

“En estos días…”

En estos días nos sigue pasando la vida, nos sigue arrastrando la inercia… seguimos perdidos.

En estos días hemos caído en nosotros mismos, en nuestras propias cabezas, en nuestro propio peligro.

Respeto, dignidad, sacrificio, esperanza, sagrado, ancestral, abuelos – palabras que han perdido su valor y su peso.

Ojala la abuela de la tienda tenga razón y estemos solo tristes por fuera y nuestro corazón este alegre como los plátanos pachichis.

Ojala nos duela a muerte la muerte ajena.

Ojala nos alejemos de las estadísticas y las generalizaciones. Y particularicemos y singularicemos.

Ojala nos tejamos como las abuelas.

Y recobremos la fuerza, toquemos al de a lado, al de abajo, al baboso, al volador, al apestoso, al que cae y cae. Ojala… aunque sea nos voltemos a ver para ESCUCHARNOS.

Ojala no solo muera este año sino muchas otras vacas más.

Masasiui Tenorio Pérez

Lic. Ciencias Ambientales