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El ciencioambientólogo maldito

“Sonriente como pocos y algo socarrón.

Simplemente no, no puede tener la razón”.

El ciencioambientólogo maldito va por la vida sin preocuparse, esbozando una sonrisa y comentando lo que le viene en gana. El ciencioambientólogo maldito no se preocupa por el trabajo, por el dinero, por el estudio, ni por la fama. No le importa el por venir, ni las cosas que hay por hacer, sólo vive el momento y hace de su vida algo así como su propio cuento, ese que le gusta a él, ese que para él vale la pena vivirse.

La gente y muchos de sus colegas lo miran siempre alarmados ¡No puede ser! dicen, ¿cómo puede ir alguien por la vida tan equivocado? El ciencioambientólogo maldito sigue su andar, ése que siempre lo ha caracterizado y vuelve a reír. Entre tanto, sus detractores siguen cuestionándole sobre sus modos y maneras de vivir.

Mientras que la mayoría de la gente se rige por ciertas reglas en común, a él sólo lo gobiernan las suyas, lo moral e inmoral para él dependen del contexto y el deber no es más que un vano invento. Hace lo que le viene en gana, dice lo primero que se le ocurre, le tiene sin cuidado si la gente se molesta por ello o no, de todos modos él lo seguirá haciendo; porque así es él, porque no va a cambiar, porque no lo van a cambiar, porque no tiene que hacerlo y porque no quiere hacerlo.

¿Qué tal si las personas que creímos que estaban equivocadas realmente siempre estuvieron en lo correcto? ¿Qué tal si el camino a seguir no siempre fue el recto? ¿Y si ir por ahí con reservas no es de lo que se trata la vida? ¿Y si sólo en este efímero momento lo único que importa es disfrutar lo que tienes y vivir con alegría? ¿Y si la vida para cada quién tiene distintos significados y por eso el ciencioambientólogo maldito nunca los ha criticado?

Habrá que volver a pensar entonces quién está equivocando y quién no lo está. Habrá que reflexionar sobre la complejidad y lo ambiental. Habrá que mirarnos nuevamente y cuestionar nuestro proceder. Habrá que replantearnos los problemas y cómo se quieren ver.

Muchos lo aborrecen, tal vez porque hay cierta parte de ellos que no les gusta y la ven reflejada en él. Los que no lo han comprendido le han retirado su amistad, lo han alejado de su vida y le han dado la espalda. Yo por mi parte, le llamo mi amigo y lo admiro.

Porque con su proceder sigue enseñando, con su actuar nos está desafiando, porque al oírlo hablar nos damos cuenta que sabe lo que dice y lo que hace, y siempre lo ha sabido. Porque hasta las ciencias ambientales a su hijo han desconocido. Porque a veces es difícil soportar tanto calor cuando se acostumbrado al frío.

El ciencioambientólogo maldito camina, oye sus críticas, sigue caminando.

Ricardo Velez

 

Ocupo

Ocupo

Ocupo fluidos que pasen del líquido al gaseoso

Ocupo ocote para mantener la flama viva

Ocupo tierra indeleble en las manos y pies

Ocupo aire para vivir aquí y ahora

Ocupo paredes que griten

Ocupo bieldos que bailen

Ocupo éter, materia gris y materia obscura.

Ocupo piel, de tú piel

Ocupo un(a) cómplice de miradas

Ocupo un(a) apasionad@ por la vida

Ocupo un(a) compañer@ de caminatas en silencio

Ocupo un(a) alma que me acompañe volando en el vacío

Ocupo un(a) amig@ rar@

Ocupo que calientes mis sabanas

Ocupo que completes mis frases al aire

Ocupo que entiendas mi utopía y mis sin-barreras

Ocupo que me ocupes

Ocupo que me exijas

Ocupo que me inspires

Porque ocupo tanto de ti, como tú de mí.

Enséñame a ocupar lo necesario para SER y no para Hacer

Masasiui Tenorio

 
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Publicado por en 8 octubre, 2014 en Ambientologosfera, Sociedad

 

Lo utópico no es en sí utópico – Humberto Maturana

Lo utópico no es en sí utópico – Humberto Maturana

Y para retomar la “blogeadera”. Empezamos con este extracto de “Utopía y ciencia ficción, 2003”

3…2…1…. comenzamos

En la utopía, el poeta nos invita desde el emocionar, y deja el razonar a la zaga como un hilo secundario que sigue el fluir de las emociones. Las utopías inspiran en el lector un ánimo nostálgico una añoranza por una convivencia humana donde prevalezcan el respeto, la equidad, la armonía estética con el mundo natural y la dignidad humana. Pero, ¿cómo puede añorarse lo que no se conoce? Si vivimos una cultura centrada en la competencia que justifica la negación del otro, arguyendo la legítima superioridad del vencedor y la legítima inferioridad del perdedor, ¿cómo es que podemos apreciar y desear un vivir utópico en la colaboración y en el respeto por el otro?; si vivimos una cultura que legitima la discriminación económica, racial, de inteligencia, de conocimiento sexual, arguyendo la legítima superioridad de unos y la legítima inferioridad de otros, ¿cómo es que podemos apreciar y desear un vivir utópico en la equidad?; si vivimos una cultura que continuamente nos invita a parecer lo que no somos en la valoración de la apariencia y por otro tanto, a vivir en la continua mentira de pretender lo que no se es, ¿cómo podemos apreciar y desear un vivir utópico en la honestidad y sinceridad?; si vivimos una cultura que legitima la explotación del mundo natural en aras del enriquecimiento del explotador, ¿cómo podemos apreciar y querer vivir un mundo utópico de respeto y armonía con lo natural?; si vivimos un mundo que usa la razón para justificar la manipulación y el control del otro, ¿cómo podemos apreciar y querer vivir un mundo utópico cuya armonía surge de la libertad que entrega la conciencia de propósitos y deseos en el simple placer de la convivencia, y no de la subordinación a las exigencias de otro?; y, por último, si vivimos una cultura centrada en la jerarquía y la dominación, ¿cómo podemos apreciar y querer vivir un mundo utópico que niega el sometimiento y el abuso? En fin, ¿cómo puede tenerse nostalgia por lo que no se ha vivido? Pienso que esto pasa porque el mundo utópico que el escritor revela, nos revela, y lo vemos u oímos por qué tiene que ver con nuestro ser biológico cultural en lo que de hecho somos en el fundamento de lo humano y, por lo tanto, lo utópico no es en sí utópico.

No hace mucho, oí a alguien decir que los seres humanos necesitamos de esperanzas y utopías. Yo pienso que no. Pienso que lo que necesitamos es vivir en la dignidad que se constituye en el respeto por nosotros mismos y por el otro como el fundamento de nuestro modo natural de ser cotidiano. Sólo puede añorarse lo que se tuvo y se perdió, y sólo se puede estar en la esperanza de que suceda algo cuyo suceder no depende de lo que uno haga (…) la mirada del poeta de lo utópico y su arte expresivo evocan en nosotros una añoranza por un cierto vivir, ese vivir evocado no puede sino ser un vivir perdido en nuestra historia, lo conocemos no desde nuestro intelecto que mira al pasado como un relato, sino que desde nuestro emocionar que tiene a esa historia como corporalidad en el presente.

(…) las utopías literarias revelan aspectos y dimensiones de lo humano que habiendo sido fundamento de su modo básico de vivir cotidiano, han quedado sumidas, o escondidas bajo otras, en la transformación cultural de la humanidad, pero que no han desaparecido porque son fundamentalmente una constitución. El poeta las hace visibles con su mirada poética abstraerlas del espacio cultural arcaico aún presente en su propia historia de un ser que las vivió en la confianza, respeto y aceptación total en el encuentro cotidiano, lúdico e inocente con su madre, y en los cuentos y mitos que escuchó antes de vivir la continua mentira del mundo adulto de las apariencias. Pero lo que el poeta de las utopías hace no consiste sólo en mostrar un pasado infantil, muestra también un pasado cultural y biológico, del que la biología y la arqueología dan prueba: lo humano no surge desde la lucha, la competencia, el abuso, o la agresión, sino que desde la convivencia en el respeto, la cooperación, el compartir y la sensualidad, bajo la emoción fundamental del amor.

Humberto Maturana en Utopía y ciencia ficción, 2003

Tomado de Eduardo Ibarra Colotado y Luis Porter Galetar en La Universidad Imaginada, 2011

 

Vivir el mundo que quiero vivir ahora.

Un científico en el campo de las ciencias ambientales tiene que tener presente el enfoque de la integridad desde los lentes del pensamiento complejo. Es decir, su acción y pensar deben tener congruencia entre sí y con un enfoque que incluya las partes, que no muera en ideas y conocimiento que no pueda aplicarse, o en la aplicación que no de pauta a la retroalimentación, la divulgación, la reflexión y al fluir en el inspirar del pensar de nuevas acciones y valores. Además, el plantear de su reflexión y de su acción tiene que tener en cuenta que nada puede ser entendido por sí mismo, uno así, debe ser incluyente, y a su vez, realista y consciente del sentido de urgencia y de sensibilidad que requiere la labor. Pero más importante, el científico ambiental deberá entender que al igual que todos, está aquí para aprender a vivir de la mejor manera posible. Pero que no todos aprendemos igual.

Las Joyas Manantlán, Jalisco.

Las Joyas Manantlán, Jalisco.

 
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Publicado por en 15 septiembre, 2013 en Cambio climático

 

CONVOCATORIA: Festival Gastro-Cervecero Uruapan 2013 sección Sïkuapu

The Beer Box Morelia y The Brewhouse of the Rising Hop,

CONVOCA

A productores directos de sus artículos y/o servicios (puede ser a título personal o bajo cualquier tipo de agrupación), organizaciones de la sociedad civil, micro-empresas, universitarios y público en general a participar en el:

“Festival Gastro-Cervecero Uruapan 2013 en la sección Sïkuapu”

El Festival Gastro-Cervecero nace de la inquietud de querer desarrollar una cultura cervecera en el Estado de Michoacán, teniendo como sede la ciudad de Uruapan. Donde convive la gastronomía del estado y algunos comerciantes de comida local con la cerveza artesanal de Michoacán, nacional y algunos importadores de cerveza, también se combina con otras actividades como guardería, ONG´s, música, pared de escalada, catas, maridaje, talleres, etc. Haciendolo un Festival Integral y/o Familiar, en el cual en su 1ª edición entraron más de 8,820 persona sin contar niños ni mascotas; este año llegaron más de 13,000 personas. Para esta 1° edición en Uruapan se tiene la expectativa de que lleguen más de 3,500 visitantes durante el sábado 1 y domingo 2 de junio de 2013 de 10 a 18 hrs en la Presa de Caltzontzin.

La convocatoria está en los términos de las siguientes:

BASES PARA EL FESTIVAL-Sección SÏKUAPU:

PRIMERA.- Cada productor tendrá asignado un espacio de 1.20 m para exhibir sus productos; tendrán una mesa y una silla. Además, el espacio cuenta con un toldo.

SEGUNDA.- Restricciones: Podrán participar aquellas agrupaciones que sean productores directos de sus artículos y/o servicios, organizaciones de la sociedad civil, pequeñas o micro empresas que:

● Relacionados con temáticas ambientales y sociales
● Produzcan bienes y/o servicios de bajo impacto ambiental y/o con responsabilidad y justicia social, es decir que dignifiquen el trabajo humano sin el detrimento (daño moral o material) de su entorno.
● Residentes del estado de Michoacán de Ocampo.

TERCERA.- Registro: Los participantes que deseen participar deberán registrarse enviando los siguientes datos a: thebeerboxmorelia@hotmail.com entre el 13 de mayo y el 29 de mayo de 2013:

1) Nombre de la empresa, colectivo, cooperativa, asociación, organización etc.
2) Nombre del representante y/o director del grupo
3) Lugar de procedencia
3) Producto(s) y/o servicio(s) que ofrece
4) Nombre(s) de la(s) persona(s) asistentes al evento
5) Dirección, teléfono, celular y correo electrónico de contacto

6) En caso de contar con algún logo o distintivo, adjuntarlo en formato .jpg con buena resolución con el fin de usarlo en la publicidad del evento.

 

El día del evento:

  • Se solicita a los participantes llegar a las 09:00 hrs para asignarles su lugar
  • Habrá un micrófono abierto para que los productores se promocionen; se solicita que de querer hacer uso de él, se indique al momento de llegar al evento.
 
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Publicado por en 12 mayo, 2013 en Cambio climático

 

Una nueva odisea está por comenzar

A veces lo que se necesita para empezar es terminar, romperse o un poco (o un mucho si es preciso); dejarse desbordar de emociones, vaciarse por completo de todo y de todos; dejar fluir el mar de sensaciones dentro de nosotros porque es precisamente ese mar de sensaciones el principal síntoma de que algo grande está por suceder.

Y heme aquí, a escasas tres semanas y con escasas veinte primaveras cumplidas, a punto de dar un paso gigantesco que será el inicio de aventuras completamente diferentes durante las cuales me acompañará el recuerdo de treinta y tantos corazones que alguna vez latieron sincronizados. La magnitud del cambio me enloquece por completo, me confunde, me destroza. Me abruma.

Durante tres años aprendí que no sé nada, que la complejidad del mundo es inmensa, que las cosas están tan mal que necesitamos de un cambio estructural difícil de lograr; que los jóvenes somos soñadores empedernidos que malgastan noches y días pensando en cambiar el mundo. Aprendí a llorar en silencio por todas esas frustraciones y les di un cómodo lugar en mi vida.

Afortunadamente también aprendí que todas esas cosas negativas son como la utopía: nos enseñan a caminar, a seguir adelante. Porque un camino lleno de obstáculos no es motivo suficiente para dejar de avanzar. Siempre podremos encontrar rutas alternas que nos guiarán a nuestro fin. Y el fin último lo conocemos, estuvo en nuestros corazones desde el inicio, solo que lo olvidamos en el camino.

Hoy lo recordé. Recordé esos rostros llenos de esperanza, alegría y entusiasmo con los que me topé hace ya tantas lunas. Esa calidez que sólo un grupo unido puede dar y todos los proyectos que iniciamos. Algunos siguen andando, otros se quedaron en la carretera, pero la experiencia nadie se la llevará. Hoy recordé que todos soñamos con un mundo mejor, más equitativo, más solidario, menos indiferente, más apasionado, menos corrupto… Todos soñamos con un mundo diferente.

Por eso hoy me siento liberada, esperanzada de saber que cosas grandes pueden lograrse cuando las personas que las hacen se apasionan por ello y le dedican su vida porque creen y confían en que valen la pena. Y hoy vi tanta confianza y seguridad en esos treinta y tantos rostros que estoy segura de que vamos a lograrlo, vamos a cambiar al mundo, aunque sea el pedacito en el que nos tocó vivir.

Un paso a la vez, sin prisas; con amor y entrega; pensando en los demás y no sólo en nosotros. Una nueva odisea está por comenzar.

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Danielle Barriga

Lic. Ciencias Ambientales

 
 
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Convocatoria: Segunda etapa del Encuentro Sïkuapu

Convocatoria: Segunda etapa del Encuentro Sïkuapu